martes, 16 de mayo de 2023

Vómito


Hay personas que piensan, en realidad no piensan sino creen, que las guerras son inevitables. De hecho si estas queridas personas pensaran, llegarían a la sana conclusión de que no solo son evitables, pero además son nefastas e innecesarias para el progreso de la humanidad. Digo que creen porque es en realidad una creencia que no tiene un asidero lógico, a pesar de los esfuerzos que se hacen por justificarlo con argumentos aparentemente lógicos. Y estos argumentos han llegado a proponer que la mejor forma de resolver conflictos entre jóvenes es darle a cada uno unos guantes de boxeo y que se peguen hasta que uno de ellos sobreviva a todos los golpes. En otras palabras, la desdichada ley natural del dominio por la fuerza o también llamado “Ley de sobrevivencia del más fuerte” - más sobre esto, en el futuro…

Esto se ha hecho sin los resultados esperados y en vez de resolver el conflicto, se agrava. El “ganador” tiene que mantener su ganancia y el “perdedor” naturalmente humillado buscará la venganza de una u otra forma hasta convertirse en “ganador” y el ciclo se repite con los roles cambiados pero con las mismas consecuencias para ambos.

En 1929 Erich Maria Remarque, un joven alemán escribió una novela extraordinaria sobre su experiencia en la llamada “Gran Guerra” en Europa. De la novela se hizo una película en 1930 que luego fue prohibida por Hitler por el tono anti-bélico que no encajaba con su plan de conquistar toda Europa. La novela titulada “Sin novedad en el frente” es un fiel relato de lo que sucedió en el frente entre Alemania y Francia. En 2022 se hizo otra película con el mismo nombre y el mismo tema basada en la original. No soy un crítico de films ni me interesa esa parte. Lo más significativo para mi es que el lugar en donde se dio una batalla tras otra en el esfuerzo de conquistar el terreno que separaba los dos países, más de tres millones de soldados alemanes, prusianos y franceses murieron en una carnicería increíble que nunca logró avanzar o retroceder más de algunos metros en la conquista del terreno.

La absurdidad de este hecho es tan notable que a pesar de todo lo que se ha publicitado es difícil imaginarlo. Más de tres millones de seres humanos es ya demasiado y ni siquiera estamos contando a los sobrevivientes con todo tipo de traumas psíquicos y físicos. Las cifras siempre tienen ese poder alucinante de dejarnos mudos, pero luego nos olvidamos y pasamos a otra cosa.
Las tragedias se acumulan pero no son inevitables…

Hacia el año 2169 sucedió en este planeta algo bastante insólito. En plena calle, en una ciudad sudamericana, un personaje empujó a otro personaje y los observadores de esta anécdota, entre ellos, jóvenes y niños, todos tuvieron la misma respuesta. Un líquido verdoso, ácido y fétido salió de todas las bocas. Un vómito incontrolable se apoderó de aquellos jóvenes que observaron el percance y no hubo forma de contener el tipo de respuesta provocado por un incidente simple pero significativo e indudablemente violento.
Alguien sarcásticamente comentó que por suerte solo fue un empujón…

En esa década de los años 50 (pero ya en el siglo XXII) muchos cambios se sucedieron en una humanidad que había logrado superar las idioteces y las dificultades de los siglos pasados y uno de los grandes logros fue la conquista de la violencia. No fue fácil ni tampoco delicado y mucho menos decoroso, pero así son las cosas en nuestra especie.

Por muchisimas razones que no vienen al caso por la brevedad de este escrito, las generaciones nacidas en esa década “vinieron al mundo”, como se suele decir, con un mecanismo biológico que nunca había existido antes y se modificó genéticamente como una reacción visceral a todo acto de violencia física. En frente a cualquier situación de violencia física, se producía un vómito incontenible como el ya descrito anteriormente y el comentario sarcástico en realidad tenía su razón de ser.

Quizás lo más importante es que el asunto no terminó ahí. Ese rechazo físico a la violencia creó las condiciones mejores para un repudio a todas las formas de violencia que habían existido y todavía existían en esos años. La verdadera y acabada comprensión de que la raíz de toda violencia (económica, física, sexual, religiosa, etc.) estaba en el mecanismo del deseo fue también parte del circuito interno con el cual las nuevas generaciones nacieron y crecieron.

Para los ingenuos o los que protestan inmediatamente al escuchar cosas de esta naturaleza, es bueno aclarar que el descubrimiento de las raíces de la violencia no significó que tal violencia desapareciera mágicamente y que de súbito nos encontramos en un paraíso social. Fueron tiempos muy duros y penosamente el ser humano avanzó, paso a paso, metro a metro hasta lograr un cambio no solo sicologico sino también físico. Esos pasos y metros fueron tan duros como los dados en la gran guerra pero con una intención totalmente diferente. La náusea típica que se produce a raíz de la confrontación con algún elemento peligroso para el cuerpo era rechazado en esa forma. Como náuseas. Curiosamente en los siglos anteriores, especialmente antes del XX, la náusea era considerada una debilidad y en ciertos lugares era una debilidad “femenina”. Así de mal andaban las cosas en nuestro planeta.

Sin embargo, como se dijo anteriormente, llegamos dificultosamente a la comprensión de muchas cosas y a la transformación del ser humano en un ser “verdaderamente Humano” en donde la característica más importantes fue el reconocimiento absoluto de ser una sola especie y nuevamente, para apaciguar las protestas de este presente deshumanizado, es necesario entender que este proceso tomó tiempo, energía y no avanzó linealmente sino con muchos altos y bajos, con muchas “caídas” y “levantamientos”, con mucho esfuerzo, especialmente en el campo de la verdadera comprensión de quiénes somos y que lugar ocupamos en este universo.

Ese vómito incontenible fue el producto de muchos años de acumulación de ciertas formas de comportamiento que podríamos llamar “unitivas”. Ese comportamiento unitivo transformó la energía interna de aquellos que se abocaron a tal tarea y como consecuencia de las leyes físicas y de otras menos conocidas, se produjo un cambio energético y de redistribución de esa energía en un cuerpo más apto para manejar tal energía y en una lucidez interna que fue una novedad para nuestra especie.

Recién entonces tuvo verdaderamente sentido los grandes proyectos que parecían inalcanzables un siglo atrás. Recién entonces fuimos capaces de explorar el universo no solo porque logramos la tecnología adecuada y tuvimos fuentes inagotables de energía a nuestro alcance, sino también porque logramos transformarnos a nosotros mismos como especie, grupo e individuo.

Cuando dejamos de creer en la muerte, la vida se manifestó en todo su esplendor y caímos en cuenta de que era imposible “matar” y vivir al mismo tiempo, tuvimos que elegir y elegimos “vivir”. Esa elección consciente y motivada por comprensión y no por temor, creó las condiciones para el cambio en nuestra especie. Pero todo comenzó cuando dejamos de justificar todo acto de violencia y pusimos grandes esfuerzos en erradicarla en nuestro interior. No fueron necesarias las leyes, los controles, la represión, ni nada de lo que conocíamos como mecanismos para mantener la violencia “a raya”. Fue un esfuerzo humano, de gran cuidado y reconocimiento que “toda existencia individual era posible por la existencia de otros”. Ahí empezó el camino ascendente y el rechazo a toda forma de violencia que luego pasó a ser un mecanismo biológico de protección para ese nuevo cuerpo con una nueva conciencia que comenzó a surgir en nuestro planeta.

Continuará…
FOTO DE RAFAEL EDWARDS

miércoles, 19 de abril de 2023

Peco

 




Es poco común crear nuevos amigos y amigas a mi edad. En general ellos y ellas han sido establecidos ya a través del tiempo, de innumerables experiencias compartidas, de situaciones similares, de intereses más o menos convergentes, etc.

Nada de eso sucedió con Peco. La conocí a través de un grupo que Rafael Edwards había formado a raíz de la pandemia en 2020 y del cual participaba asiduamente por el tipo de estudios que hacíamos y por la afinidad que existía con todos los participantes. Ella se integró un poco después que el grupo se había formado y por esas razones inexplicables, tuve con ella una experiencia de afinidad inmediata. Yo ya la conocía de nombre, décadas atrás y a principios de los años setenta, fuimos muy amigos y compinches con su hermano Tomas.

Jamás nos conocimos presencialmente hasta el año pasado, 2022 en Abril cuando fui de visita a Chile. Almorzamos en el restaurante chino de preferencia mutua de ella y Rafa y fue un encuentro muy sencillo, con profundidad en lo que conversamos y a la vez supe de inmediato que seríamos amigos para siempre.

¿Por qué te llaman “Peco”? - le pregunté un par de meses atrás en nuestra reunión de Zoom.
Por “Pecos Bill” - me respondió de inmediato con una enorme sonrisa.
Como se dio cuenta rápidamente que no había entendido, me explico que cuando era niña, le gustaba jugar como los niños hombres y sus padres le compraron “Pecos Bill” que era el sobrenombre de los pantalones de vaqueros que los hombrecitos usaban - probablemente imitando a los vaqueros de USA.

Así, sin aspavientos Peco me dio a entender su apodo y no pude resistir la tentación de hacer más preguntas. Después de todo, ella era una persona que acababa de conocer y la pude ver en sus descripciones y en todo lo que conversamos sobre ella después de aclarado lo de Pecos Bill. Lo que más admiro de ella es esa capacidad de ser sencilla y sin proponérselo. Si algo no entendía, lo decía. Si algo le parecía bien, lo decía. Si algo le parecía mal, también lo decía sin ningún problema. Peco es y era transparente

Digo “es y era” porque ayer me dieron la triste noticia que Peco había partido a otro tiempo y otro espacio debido a un accidente automovilístico. No supe como reaccionar a la noticia. Me dieron unas enormes ganas de llorar, cosa que no he hecho por nadie que ha partido. Me dije muchas veces a mi mismo que esto no era posible. No estaba preparado para despedirme de Peco. Recién la empezaba a conocer. No puede ser…me dije una y otra vez.

Poco a poco me fui calmando pero no pude evitar el reconocimiento de que Peco se había hecho tan fuertemente parte de mi vida, que verdaderamente me sorprendió. No me sorprendo a menudo y ha sido bueno. He descubierto algo importante dentro de mí que todavía no lo entiendo muy bien pero tampoco intento entenderlo. Tengo la intuición de que va por ese lado en donde los acontecimientos y los sentimientos se encuentran y la lógica y la comprensión intelectual quedan de lado, sin poder explicar hechos al parecer tan comunes y absolutamente certeros para todos los seres humanos que han vivido, están viviendo y vivirán en este planeta. La muerte es algo seguro. Al menos la muerte de nuestro cuerpo físico, pero el saberlo no me ha dado ningún consuelo. Sentí una gran tristeza por su partida y me quedé en ese estado por mucho tiempo hasta que Fern - nuestra perrita - vino a lamerme la cara para decirme que por favor la sacara a caminar.

Salimos a caminar con Fern, básicamente porque yo lo necesitaba más que ella pero hacía frío y estaba oscuro. De súbito, las nubes se disolvieron y una luna llena hermosa y resplandeciente iluminó todo el cielo. Miré a la luna y vi a Peco sonriendo de oreja a oreja. Me hizo reír a mi también y ahí pude despedirme de ella mientras su cara me decía que todo estaba bien. Una y otra vez miré la luna y tuve la sensación de que cada luna llena que vea en el futuro, estará con la cara y la sonrisa de Peco.

Estoy seguro que para muchos Peco ha sido una amiga, madre y abuela increible y profundamente apreciada y querida. Para mi, es la última amiga que he hecho y la recordaré para siempre con su sonrisa de luna llena y sus pecos bill de niña que indudablemente quedaron en un pasado que se transformó en una mujer que además de ser madre, hija, amiga y abuela, ha sido una mensajera excepcional e inspiradora.

miércoles, 15 de marzo de 2023

Nosotres



Cuando leí el trabajo de mi amiga Karen que tituló “La Ruptura” o “La Brecha” no pude dormir esa noche por el impacto que me produjo. Fue un momento de reconocimiento total, de inspiración y de un profundo deseo de proyectar esta comprensión en mi presente y futuro.

Ha sido muy importante para mi comprender todo esto, por lo tanto en ese momento solo pude escribir un poema muy sentido, pero también me di cuenta que es mucho más que eso y con el tiempo, las comprensiones y búsquedas compartidas con otros y otras sobre este tema empieza a perfilarse - al menos en mí - una sospecha que esta ruptura está en vías de ser el elemento aglutinante de una identidad que nos hace realmente ser parte de un conjunto, de un género humano y que va más allá de las definiciones clásicas. Intuyo que un “nosotres” no es solo una explicación que va de acuerdo con lo epocal sino que realmente podría desarrollarse en una nueva forma de relación entre los seres humanos que verdaderamente vamos comprendiendo que somos una sola especie y que existimos porque otros existen.

Muy sintéticamente y en mis palabras resumo parte de lo que Karen escribió sobre la ruptura y como me ha ido afectando hasta ahora.

En un momento de nuestra historia humana, miles de años atrás se produjo una ruptura en nuestro concepto de género humano y apareció una división que no tenía existencia previa. Aparece el patriarcado y con él se abre una brecha entre lo femenino y lo masculino que lleva a la humanidad entera por un camino de mucha violencia, de mucha imposición del poder del hombre sobre el resto y especialmente la mujer. Un periodo en donde las diosas son desplazadas por dioses masculinos y que los atributos más espirituales y esenciales también quedan desplazados por la obsesión de la conquista, de la expansión territorial y del dominio del “hombre” sobre el resto.

Pero dejando de lado todo esto que sabemos, esos atributos, esas sensibilidades internas mentales y psicosociales, que existían durante los matriarcados originales, fueron bloqueadas y están ausentes, pero no perdidas completamente. Es necesario rescatarlas y darles vigencia universal porque esa brecha abierta en nuestra especie humana no admite continuar un proceso espiritual ascendente y de cierta forma, no permite avanzar en la superación de la venganza.

Y por eso mismo, es indispensable reflexionar en la enormidad de este concepto de que somos un solo género humano. Lo femenino y masculino son aspectos de una sola esencia. Casi me atrevería a decir que si fuéramos más cuidadosos con nuestro mundo interno, llevamos lo masculino y lo femenino “dentro de nosotros” en proporciones desiguales. Si existiera un equilibrio en esas dos fuerzas que nos constituyen como género humano, habríamos avanzado enormemente y siento que es en esa dirección que nuestro futuro como humanidad debería ir.

ILUSTRACIÓN DE RAFAEL EDWARDS



miércoles, 8 de febrero de 2023

Compulsiones




Cuando decimos que en general no elegimos, es una declaración bastante atrevida y no aceptada por la sociedad. Nos han enseñado que elegir es lo que hacemos. La sociedad nos dice que tenemos opciones y es verdad. Nosotros "elegimos" de acuerdo a nuestras compulsiones o dicho de otra manera, nuestras compulsiones eligen por nosotros. A veces, después de repetidos fracasos, podemos captar intuitivamente esas compulsiones que actúan dentro de nosotros y tenemos la comprensión de que en realidad no hay más opciones que seguirlas, o no seguirlas... Aquí es donde podría hacerse nuestra primera elección: para no seguir mis compulsiones. Y es una muy buena opción a pesar de las dificultades que se presentan porque si no sigo mis compulsiones, ¿cómo lo hago entonces? . Que puedo hacer diferente que no sea lo opuesto (por compulsión también) .


Es un tema complicado por la cantidad enorme de supuestos que están en juego al momento en que decido "hacer algo". Estos supuestos tienen carga moral en muchos casos y uno dirá por ejemplo: "Es lo correcto y por eso lo hago" pero después, eso que era lo correcto, deja de serlo o bien deja de interesarme y busco una justificación para abandonar esa línea de acción y una nueva compulsión aparece casi por encanto y ahi la sigo y continuo repitiendo acciones y justificaciones de las acciones.


Después de darle mucha vuelta a este asunto, he llegado a una simple conclusión. Por lo general la simpleza indica lo óptimo, así que la he seguido. Puedo observar mis compulsiones, lo que no deja de ser difícil a pesar de lo elegante de la conclusión. Puedo observar con detenimiento y con más esfuerzo, puedo separarme sin justificaciones o condenas.

Esta observación con el tiempo se vuelve más y más interesante porque le quita fuerza a mis compulsiones y empiezo a verme y tratarme de modo diferente. Es una separación que me hace comprenderme desde otra perspectiva y empiezo a generar respuestas que son cada vez menos compulsivas, que necesitan cada vez menos justificaciones y en palabras simples, siento que soy más coherente, o al menos estoy en ese camino.


Febrero 2023
ILUSTRACIÓN DE RAFAEL EDWARDS

martes, 10 de enero de 2023

Incertidumbre

 




A pesar de que se puede discutir hasta el cansancio que todo es cierto o que no hay nada cierto y que a lo más, lo predecible es tal cual como se construye la palabra: decir antes de que suceda, pero sin ninguna garantía de que va a suceder, es casi imposible dejar de predecir y casi solamente basado en el hecho de que ha sucedido antes y sigue sucediendo. Así se van construyendo modelos y así se van ajustando las predicciones del futuro, del clima y de todo lo que conocemos como cíclico que curiosamente es TODO. Digo “todo” porque como simple observación, estamos inmersos en una estructura planetaria que se mueve de acuerdo a ciclos y ritmos. Y si nos abstraemos de lo planetario y solamente vemos lo que pasa en la tierra y en nosotros mismos, igual terminamos viendo todo en términos de ciclos y ritmos.

El concepto de ciclo tiene implícito la idea de repetición y todo lo repetido es proyectado en el futuro sin mucho problema o duda. Así nos decimos que mañana existe y también pasado mañana y en unas horas más la noche caerá y luego vendrá el día. Esta tendencia a proyectar nos va dando seguridad porque es relativamente cierta pero de vez en cuando nos encontramos con sorpresas y esas certezas tambalean y aparece la incertidumbre. Por lo general la incertidumbre nos causa problemas porque no encaja en nuestro mundo predecible. Este año 2020 está lleno de incertidumbre y por supuesto van a haber muchas predicciones de todo tipo explicando el porqué de estas anomalías y los formadores de opinión y los que no creen en ellos se dividirán en partes iguales tratando de explicar y explicarse a sí mismos todo esto que no encaja y produce incertidumbre. Probablemente la consecuencia de todo esto producirá más incertidumbre aún. Después de todo, nadie realmente quiere admitir que no es posible una explicación coherente sobre todos estas transformaciones que están sucediendo en forma desenfrenada. A menos que se estudie profundamente como los cambios (de todo tipo) operan en el individuo, la sociedad y el planeta...para empezar.

Personalmente me inclino por la idea de que no es ni importante ni acertado dedicarse a explicar lo que sucede en base a lo que ha sucedido porque si me fijo bien, estas predicciones son solo correctas si están enmarcadas en lo general y no en lo particular. Los terremotos en un lugar específico se explican por estudios geológicos, geográficos, etc. pero no por que se entiendan de ese modo, se pueden predecir. Tampoco se pueden predecir los virus y estos a veces ni se entienden bien. Ni hablar de los “estallidos sociales” y menos de los económicos. Los ritmos de los procesos todavía están en la oscuridad para los que se dedican a predecir. Enfin, tengo mis serias dudas sobre como tantos expertos en todo, están constantemente ajustando sus predicciones y olvidando las anteriores.

La incertidumbre no se resuelve con predicciones ni con explicaciones. De hecho, creo que no se resuelve a ese nivel en absoluto. Creo que lo “incierto” puede ser extraordinariamente positivo para empujarnos por caminos no recorridos y en ese proceso vamos ganando en comprensión y en verdaderas certezas que las ubico a nivel interno. Si solo hago siempre el mismo camino, nunca entonces tengo la oportunidad de aprender y de ver lo que no he visto aun. De experimentar nuevas sensaciones e ideas. Me limito y limito a otros. En cambio si veo a la incertidumbre como posibilitaria, tengo la oportunidad de ver de un modo nuevo todo esto que no siempre encaja dentro de lo predecible. Sin duda pierdo la seguridad y gano en experiencia interna. Es un buen arreglo en un mundo que cada vez más está en crisis y las viejas explicaciones no encuentran mucho eco en los oídos cansados de un mundo que aspira con ansias una renovación completa.

ILUSTRACIÓN DE RAFAEL EDWARDS

Resistencias

El tema de las resistencias es más complejo de lo que parece. Por lo general, se considera a una resistencia como una especie de dificultad ...