miércoles, 10 de junio de 2026

Persuasión


La persuasión tiene mala fama pero no es culpa de ella. En realidad no es culpa de nadie y los sentidos negativos o positivos que algunas palabras despiertan en uno, poco tiene que ver con las palabras en sí, sino más bien con el significado que se va construyendo - a veces por siglos - en ciertas palabras. Desgraciadamente o felizmente la Persuasión tiene una prima muy parecida y se llama Manipulación, pero hay que aclarar que son parientes muy distantes y que en realidad el parecido es solo en apariencia.

Probablemente lo más significativo de la persuasión radica en el hecho de que no es necesaria para conseguir algo para quien la usa. Dicho de otro modo, la persuasión cuando es usada, poco tiene que ver con beneficios para quien la usa. La persuasión es la capacidad de empatizar con los otros y requiere ponerse en la situación del otro no solo para comprenderlo pero también para poder - en algunos casos - ayudarlo.

Por el contrario, su prima, la manipulación no requiere nada fuera del interés personal de quien la usa. Es importante notar que en general, la manipulación de todo tipo comienza y termina en el individuo o grupo que decide manipular. No hay beneficios para otros excepto los imaginarios, que en realidad, no existen como tales. La manipulación por lo general opera cuando quiero algo que no puedo obtenerlo sino a través de otros y esto me habla de posesión, de deseo, de temores, de violencia psicológica.

Es común y aceptado que para imponer algo en otros se recurre a la manipulación y esta puede ser groseramente o sutilmente expresada. Alguien puede simplemente recurrir a un temor infundado - que son la mayoría de los temores - para manipular a conjuntos de personas. Otros recurren a las amenazas, a las promesas, a las mentiras, etc. Parece no importar a que se recurre para producir en el otro la duda, la esperanza, la afirmación o la negación necesaria para obtener beneficios. Es también común y aceptado que cuando quiero convencer a otro de algo que me beneficia directa o indirectamente, recurro a la manipulación.

El sentimiento de culpa, el temor, las inseguridades de todo tipo, son las herramientas perfectas para quien quiere obtener algo de los otros. Las mejores manipulaciones son las que apelan al “bien común”, a las “necesidades del conjunto”, a “nuestra patria”, “barrio”, “comunidad”, “seguridad”, etc y que velada o expresamente se apela a la culpabilidad y/o el temor para producir u obtener algo de ese grupo.

Felizmente, o desgraciadamente - una vez más - porque no estoy seguro, la persuasión no tiene nada que ver con la manipulación porque verdaderamente es una aspiración del ser humano. Una aspiración que tiene que ver con lo mejor de nosotros y de los otros. Una aspiración en donde no hay motivos ulteriores sino más bien respeto, reconocimiento y capacidad de ponerse en el lugar del otro. Si los temores y resentimientos se unen en la manipulación, ellos desaparecen por completo en la persuasión.

Es bueno no confundir estas dos señoritas. La persuasión es alegre, cálida, sin dobleces, generosa y perceptiva. La otra es lo contrario pero ambas usan el mismo vestido cuando son presentadas. Uno las reconoce por lo que ellas producen internamente. La persuasión siempre apela a lo mejor de los otros. Casi nunca me dice lo que debo o tengo que hacer. Simplemente me pregunta: ¿Y que harías tú? Siempre me conecta con lo mejor de mi y por eso mismo voy descubriendo lo distintas que son y se me hace cada vez más aparente el sentido más profundo de la siguiente frase: “Aspiramos a persuadir y a reconciliar.”


Fernando Aranguiz

Arte de Rafael Edwards

No Imagines

 


Reflexiones en torno al “Camino”

En el libro “EL Mensaje de Silo” hay una sección llamada “El Camino” y en ella encontramos frases muy cortas que indican una dirección mental. Entre estas frases hay tres que comienzan de la misma forma, con las palabras: “No Imagines”

“No imagines que estás solo en tu pueblo, en tu ciudad, en la Tierra y en los infinitos mundos.

No imagines que estás encadenado a este tiempo y a este espacio.

No imagines que en tu muerte se eterniza la soledad.”


Me he preguntado muchas veces por el sentido de estas frases y también la forma de presentarlas. Primero, la forma, o sea la advertencia o la sugerencia de “por donde no ir”. Es interesante que en un camino se señalan las equivocaciones o los posibles desvíos y es bueno tenerlo en cuenta ya que es un camino recorrido internamente.

Pero antes de entrar en este tema, creo que es conveniente ver el principio del Camino, o sea la condición más importante para realizar cualquier recorrido interno y está explicado en la primera sección, que dice lo siguiente:

“Si crees que tu vida termina con la muerte, lo que piensas, sientes y haces no tiene sentido. Todo concluye en la incoherencia, en la desintegración.

Si crees que tu vida no termina con la muerte, debe coincidir lo que piensas con lo que sientes y con lo que haces. Todo debe avanzar hacia la coherencia, hacia la unidad.

Si eres indiferente al dolor y el sufrimiento de los demás, toda ayuda que pidas no encontrará justificación.

Si no eres indiferente al dolor y sufrimiento de los demás, debes hacer que coincida lo que sientes con lo que pienses y hagas para ayudar a otros.”


Hay dos verbos que inician cada frase: Creer y Ser. El Creer está obviamente basado en una creencia y eso significa que a través del creer se genera un punto de partida. Es necesario creer y se puede creer en algo positivo o negativo. Así funcionan las creencias y dependiendo de ellas, aparece la acción en el mundo y todo lo demás. Entonces lo que creemos o no creemos va a determinar nuestra dirección básica y me parece muy coherente con todo lo que Silo propone. No se parte de la nada y hay opciones claras. Si no creo, es bueno que me cuestione esa falta de fe o de creencias, después de todo es mucho más interesante creer que no creer. Alguien puede intelectualizar todo esto y decir que las creencias son creencias y punto, pero aquí se utiliza la creencia para ir un poco más allá y en eso he estado reflexionando, ya que las creencias en general no tienen mucha base ni intelectual o científica, pero no por eso dejan de movilizarnos. Es casi lo opuesto; una fórmula matemática no mueve a nadie pero una creencia cualquiera es capaz de movilizar muchedumbres y países enteros. Todo esto me ha dado que pensar y me he dedicado a releer algunos escritos en donde Silo explica parte de todo esto y creo que es bueno revisarlo para comprender mejor la propuesta del Camino.

En el año 1997, en Buenos Aires, Silo conversó con Enrique Nassar acerca del tema del aparato de creencias básicas con las cuales contamos como humanidad y especie y dijo lo siguiente:

“Las personas cambian, si cambia su aparato de creencias básicas. Desde DESCARTES, la conciencia se la definió como cosa, como algo con extensión. Desde ahí se considera a la conciencia como un caso más de la materia en evolución, como una víscera que puede ser manipulada por medio de fármacos y estímulos eléctricos. La conciencia no es un organismo pasivo reactivo, es mucho más que eso, es una estructura evolutiva intencional. La dinámica real de la conciencia es transformarse, transformar el cuerpo y transformar el mundo.”

Silo describe la conciencia de acuerdo a su real importancia y función, que no es lo que describe el sistema cuando se estudia a dicha conciencia. En esta frase aparece la noción de transformación, no sólo de sí misma, sino también del cuerpo en el cual reside y en el mundo en el cual actúa. Es un punto sumamente importante porque direcciona todo a la comprensión de que existe una intención evolutiva en esta conciencia del ser humano que es realmente la que impulsa todos los avances, todas las comprensiones y en general lo que define al ser humano como tal.

Silo continua:

“El que por vía de la investigación astronómica se vaya descubriendo que el mundo no se mueve mecánicamente como lo han querido explicar a través de la teoría del big bang, del choque mecánico azaroso que después deriva por efecto del azar en el proceso evolutivo que conocemos, sino que hay universos que se aglutinan y se mueven según una dirección no mecánica sino intencional; es decir que el universo en su desarrollo tiene un sentido.”

Silo explica el concepto de “dirección intencional” y lo sintetiza con la idea de un universo o muchos universos que se van desarrollando y expandiendo con un sentido intencional y no azaroso o mecánico.

Lo mismo vale para lo que él llama “el aparato de creencias básicas” que lo define de la siguiente forma:

“Hoy, después de las investigaciones que hablan de sistemas solares, galaxias, conjuntos de galaxias, universos, y varios universos; hoy a pesar de la evidencia de la inmensidad del universo sostenemos tres cosas: la vida sobre la tierra es la única vida que hay en el universo, la vida sobre la tierra es la única forma de inteligencia que hay en el universo y el homo sapiens es la única forma de vida humana; sostenemos que somos la única forma de vida, de vida inteligente y de vida humana. Nos creemos únicos, todo el universo es para nosotros, somos el centro del universo, es decir seguimos siendo geocentristas. Es una creencia del aparato de creencias básicas que no hemos modificado aún.”

Entonces, desde esta perspectiva seguimos funcionando con este tipo de creencias a nivel de humanidad y aquí hay algo que creo importante mencionar. Silo dice que a pesar de las investigaciones, a pesar de los descubrimientos que se van haciendo a diario, seguimos imaginando que somos únicos, estamos solos y que esa soledad es eterna.

Silo continua:

“El evidenciar que hay otras formas de vida inteligente en el universo; es decir, que no somos únicos. El comprender que la conciencia no es algo mecánico y reactivo sino una estructura evolutiva intencional. El estar a punto de aceptar que el cuerpo humano es una antigüedad primitiva que no corresponde en su desarrollo a la velocidad de evolución de la conciencia y contar con el conocimiento y la tecnología para modificarlo. El estar próximos a liberar al hombre de la esclavitud del trabajo, .... todo esto son señales claras de que el ser Humano está buscando liberarse de su aparato de creencias básicas.”

Aquí se agrega la idea de que el cuerpo puede ser modificado intencionalmente y esto a veces produce rechazo en muchos que piensan que el cuerpo es “sagrado” pero la verdad es que el cuerpo fuera de ser sagrado es susceptible de modificaciones importantes, especialmente cuando estos cambios pueden realmente aumentar las posibilidades de este cuerpo, como sucede con el reemplazo de órganos y de extremidades. Las prótesis y los corazones, pulmones, riñones, etc. artificiales son excelentes y duran más que el cuerpo mismo. En el campo de la medicina se ha avanzado a grandes pasos desde la última guerra mundial y las modificaciones corporales son un hecho que se experimenta diariamente. Este es un tema específico pero se puede investigar más en detalle con casos concretos producidos por documentos médicos y en estudios hechos en distintas partes del mundo. Pero quizás lo más significativo es que el cuerpo no va modificándose al ritmo de la modificación de la conciencia.

Siguiendo con el tema de la modificación corporal y desde la perspectiva de la biología, el 20 de Mayo de 2010 apareció la siguiente noticia:

“Científicos han creado la primera forma de vida sintética del mundo en un experimento histórico que sienta las bases para el diseño de organismos que se construyen en lugar de evolucionar.

La controvertida hazaña, que ha ocupado a 20 científicos durante más de 10 años con un costo estimado de 40 millones de dólares, fue descrita por un investigador como "un momento decisivo en la biología"

Craig Venter, el genetista estadounidense pionero responsable del experimento, afirmó que el logro anuncia el inicio de una nueva era en la que se crea nueva vida para beneficio de la humanidad, comenzando con bacterias que producen biocombustibles, absorben dióxido de carbono de la atmósfera e incluso fabrican vacunas.

Sin embargo, críticos, incluyendo algunos grupos religiosos, condenaron el trabajo. Una organización advirtió que los organismos artificiales podrían escapar a la naturaleza y causar estragos ambientales o convertirse en armas biológicas. Otros afirmaron que Venter estaba jugando a ser Dios.

El nuevo organismo se basa en una bacteria existente que causa mastitis en cabras, pero en su núcleo se encuentra un genoma completamente sintético construido a partir de sustancias químicas en el laboratorio.

El organismo unicelular tiene cuatro "marcas de agua" escritas en su ADN para identificarlo como sintético y ayudar a rastrear a sus descendientes hasta su creador, en caso de que se extravíen.

"Estábamos eufóricos cuando las células se iniciaron con todas las marcas de agua en su lugar", declaró el Doctor Venter a la prensa. "Ahora es una especie viva, parte del inventario de vida de nuestro planeta".

En esa ocasión, Silo estando en el Parque de Manantiales, en Chile, hizo un brindis a este extraordinario momento en que la vida artificial fue creada por primera vez.

Siguiendo con la conversación con Enrique, Silo dice lo siguiente:

“Donde todas estas cosas se evidencien, el aparato de creencias básicas se va a desestructurar: que hay una intención en el universo, que hay otras formas de vida inteligente, que la conciencia individual es evolutiva intencional, que el cuerpo es una antigüedad primitiva susceptible de ser modificado, que lo conveniente es dejar de trabajar y hacer que las máquinas trabajen”

Silo introduce en esta frase la idea de la “desestructuración” y no como algo negativo sino al contrario, como algo necesario para que otro tipo de aparato con otro tipo de creencias que son lo opuesto a lo que tenemos ahora se haga presente. Entonces vale la pena no solo “no imaginar” sino también considerar todas estas opciones que ya están brotando.

Silo agrega en la conversación:

“El ser humano no se siente según sus ideas, él se siente así mismo según sus creencias. Con la desestructuración del aparato básico de creencias del ser humano, se resquebrajará su imagen del mundo y con ello se abrirá todo un nuevo sistema de posibilidades de desarrollo para la conciencia."

Silo explica algo significativo en este párrafo cuando explica la diferencia en el sentirse según las creencias y no según las ideas. La imagen del mundo que vamos construyendo es a través de lo que creemos y no necesariamente de lo que sabemos. Si esas creencias pierden su valor e influencia, entonces se abren grandes posibilidades y direcciones para la conciencia - que sin duda - es intencional y evolutiva - como Silo lo explica y no corresponde al universo mecánico y azaroso a las cuales las creencias presentes están ancladas. El simple hecho de dudar lo existente e imaginar las posibilidades futuras pone a la conciencia en un camino distinto y amplía el aparato de creencias.

Finalmente, Silo cierra esta conversación con lo siguiente:

“El ser humano del futuro no va a querer ganar y poseer cosas; va a querer sentir, crear, construir, aprender sin límite. No va a querer poseer, tener, controlar. Ese ser humano comprenderá que hay millones de formas de desarrollar la emoción y el pensamiento, que hay una diversidad inimaginable de formas de sentir y pensar. Ahora la visión del ser humano es muy conductual y reducida, pero a futuro TODO IRÁ BIEN, TODO IRÁ PARA DONDE TIENE QUE IR.”

Esta fe en el futuro que Silo claramente manifiesta tiene mucho peso (desde mi punto de vista) y abre el futuro que en este momento histórico está en crisis. Esta crisis es totalmente necesaria porque lo que está realmente en crisis no es la economía, la política, las formas de gobierno, etc., etc. Esas son solamente manifestaciones de algo mucho más profundo y que tiene que ver con las creencias básicas a las cuales Silo se refiere. La imagen del ser humano del futuro es una imagen movilizadora y en mi caso particular, relacionado con el Camino, tiene un efecto inspirador.

Si no imagino que estoy solo, entonces puedo imaginar que estoy con muchos otros en una búsqueda compartida. Si mi existencia tiene más que ver con la existencia de otros, eso me libera y me empuja a otro tipo de relación con el mundo y especialmente con otros.

Si en mi muerte no se eterniza la soledad, puedo entonces abrir la puerta a la trascendencia y al futuro.

Al vislumbrar que la conciencia es intencional y evolutiva, puedo incrementar mi fe en el futuro y en otros y mi optimismo no es ingenuidad sino un verdadero esfuerzo por ir en la dirección evolutiva que Silo presenta con respecto al tema del futuro de la humanidad. Ese aparato de creencias básicas está cada vez más claramente y velozmente resquebrajándose y nuevas formas de pensamiento, sentimiento y acción están naciendo. Siento que es uno de los momentos históricos más especiales y de transformaciones profundas el que estamos viviendo en este efímero presente. Por lo tanto es bueno NO IMAGINAR lo que va hacia la muerte e IMAGINAR lo que va hacia el crecimiento, transformación y expansión de la vida misma.

Volviendo al principio de este laberíntico escrito, está la propuesta de creer y de ser. Creer que nuestra vida no termina con la muerte y no ser indiferente al sufrimiento de otros, significa que oriento mi vida en una dirección en que lo que pienso, siento y hago es única y coherente. Me siento muy motivado a reflexionar en esta propuesta y practicar a diario lo sugerido en este camino:

Si creo que mi vida no termina con la muerte, debe coincidir lo que pienso con lo que siento y con lo que hago. Todo debe avanzar hacia la coherencia, hacia la unidad.

Si no soy indiferente al dolor y sufrimiento de los demás, debo hacer que coincida lo que siento con lo que pienso y hago para ayudar a otros.


Fernando Aranguiz

Junio 2026

Arte de Rafael Edwards

sábado, 2 de mayo de 2026

Involución


 
El proceso opuesto a la evolución es la involución. Una característica de la involución es un enfoque de bajo nivel para abordar cualquier asunto. En este momento, las instituciones, la política, la economía e incluso las corrientes espirituales operan basándose en lo mínimamente aceptable, lo que también se conoce como el mínimo común denominador. El gran problema es que, en esta situación, no estamos progresando ni evolucionando; por el contrario, permanecemos estancados en la misma rutina en los ámbitos cultural, político, económico y espiritual. No debería sorprendernos que nuestros mejores funcionarios electos —o nuestros candidatos potenciales— reflejan precisamente este nivel tan bajo que hemos llegado a aceptar y que, en algunos casos, incluso defendemos.

Nuestras instituciones están en decadencia y ya no se encuentran al servicio del pueblo. Nuestra ciencia sirve a una tecnología que es propiedad de oligarcas y que estos manipulan a su antojo. A lo máximo que podemos aspirar es a poseer dispositivos tecnológicos que renovamos periódicamente. Al percibir que no estamos avanzando como sociedad ni como especie, admitimos que hay algo que no funciona bien. Si somos brutalmente honestos, la sensación es la de estar traicionando algo fundamental. Decimos: «Las cosas son como son», pero, en lo más profundo de nuestro ser, esa realidad no nos agrada. No creo que se trate simplemente de aceptar las cosas tal como vienen dadas; más bien, me temo que la gente no podrá hacer nada para revertir este proceso de involución a menos que alcancemos una comprensión profunda y lúcida sobre la dirección que estamos tomando. Asimismo, dudo que podamos adoptar una visión basada en creencias ancladas en el pasado, que es precisamente donde se sustenta nuestro enfoque de bajo nivel. Nuestra incapacidad para construir un futuro —sustentado en la fe en el ser humano y en el coraje para superar las adversidades— nos mantiene atrapados en esta lamentable situación. Ha llegado el momento de cuestionarnos si este modelo nos hace avanzar realmente hacia un mundo más luminoso, justo y humano.

El temor es un gran motivador, pero no nos servirá para construir nuestro futuro. Dar el salto para superar nuestro temor es el primer paso. Espero, con todo mi ser, que demos ese paso y no sucumbamos ante el temor.

Al dar ese paso, es posible que descubramos una fe que reside en el interior de todo ser humano: una fe en la humanidad y en la capacidad del ser humano para obrar de la mejor manera posible, tal como nos demuestra la historia. Este no es, en absoluto, un final trágico, sino más bien una gran oportunidad para todos aquellos que desean un futuro mejor: la de iniciar hoy mismo —desde nuestro propio silencio interior— un proceso de humanizarnos a nosotros mismos, a los demás y a esta sociedad en crisis. Mi amiga Trudi supo expresarlo con sencillas palabras: «Tengo la sensación de que la respuesta más coherente será pequeña, incluso invisible, con gran humor, y a la vez amable…»


Mayo 2026

Arte de Rafael Edwards

miércoles, 1 de abril de 2026

Disposición


De vez en cuando me encuentro pensando en conceptos comunes pero poco usados. Uno de ellos es la llamada “disposición”. Curiosamente el diccionario de significados y la etimología de la palabra explican muy bien su origen y también el hecho de que es algo innato de la persona. No contemplan muy bien el concepto con un atributo que no existe pero que puede ser adquirido. En otras palabras, la disposición, si no se la tiene, se la puede adquirir. O sea es un atributo o cualidad que puede ser “cultivada” y que tiene la posibilidad de transformar las respuestas que damos en frente de acontecimientos y en general en frente a la llamada realidad que nos toca vivir diariamente.

Esta disposición es una especie de frecuencia en que me puedo poner frente a situaciones. Especialmente en situaciones difíciles y me permite dar respuestas distintas a las habituales porque he podido detener las respuestas compulsivas y me encuentro con esta disposición interna a comprender, a ver más allá de lo que acostumbro a ver.

En el libro “El mensaje de Silo”, en el capítulo 2, llamado “Disposición para comprender” se explican algunas cosas respecto a este tema y uno de los puntos que más me ha ayudado a profundizar esta disposición, es el número 3 que propone lo siguiente: “3. Si me preguntas cuál es la actitud que conviene, te diré que es la de meditar en profundidad y sin apuro lo que te explico aquí.”

Sobre el meditar, al menos para mí, poco tiene que ver con cerrar los ojos o tomar una postura corporal especial o ubicarme en un lugar físico especial. Meditar para mi, es reflexionar en el momento y después de el momento. Es una actitud reflexiva, una forma de interrogarme acerca de lo que percibo, siento, hago o pienso. Considero en la meditación los objetos externos y mis respuestas internas. Me intereso en ambas porque no podría ser de otro modo. A veces esta actitud reflexiva o meditativa me lleva a estudiar más a fondo lo que creo o quiero saber. El estudio me lleva a reflexionar nuevamente y así voy profundizando al alternar estudio y reflexión. Todo este quehacer interno me ayuda a crear una actitud, una disposición necesaria que normalmente no la tengo y he descubierto que la puedo ir teniendo en la medida que repito muchas veces ese proceso. A eso lo llamo “cultivar” la disposición.

Sobre el meditar sin apuro, solo puedo decir que es un esfuerzo que necesito hacer siempre. Es un esfuerzo por no buscar resultados, es un esfuerzo por no distraerme y es un esfuerzo por acallar los ruidos internos. Nuevamente encuentro que se transforma en una actitud de soltar las expectativas, de acallar compulsiones, desarrollar la paciencia, etc. y que también se puede ir cultivando.

Esta disposición que puedo ir generando me ayuda mucho a mantener una especie de gusto e interés por todo lo que se va apareciendo en mi vida y es algo que lo siento como novedoso y también muy útil en mis relaciones y en el esfuerzo de comprenderme más a mi mismo y al mundo en que me toca vivir.


Abril 2026

Arte de Rafael Edwards

domingo, 1 de marzo de 2026

Venganza




“Salvemos al hombre de la venganza, preparando el camino de la nueva humanidad que ya se acerca.”

Esta frase me ha quedado en la memoria para siempre desde la primera vez que la leí más de cincuenta años atrás. Todavía la recuerdo con todas sus letras y todavía es un tema de reflexión de esos que no me abandonan.

La impresión que me produjo sigue trabajando sobre mí hasta el día de hoy porque no pude comprender cabalmente lo que se decía, y sigo sin comprenderlo hoy día.

A ver si puedo explicarlo…

Salvar al ser humano de la venganza es una tarea monumental considerando nuestra historia. Es impresionante que todo nuestro armado jurídico esté montado sobre la venganza y no es fácil de digerir o de justificar pero no conocemos otra forma. Lo que llamamos justicia es simplemente venganza y cada vez que un crimen es cometido lo resolvemos vengativamente.

Digo todo esto que suena acusatorio sin la mínima intención de acusar a nadie y menos de juzgar a nadie. Lo veo como un hecho consumado. Es lo que hacemos y nuestras sociedades funcionan gracias a los mecanismos judiciales en donde se castigan los crímenes cometidos pero nadie realmente sabe porqué, fuera de que se hace “justicia” de ese modo y casi siempre hay un acuerdo tácito internamente. Si, es cierto, apelamos a la justicia, encontramos al culpable y aplicamos el castigo merecido. No es posible justificar un “crimen” y no es para menos ya que nadie quiere o puede decir que la “impunidad” es una posibilidad. No me puedo imaginar una sociedad que no considere castigar a los “criminales”. Se armaría inmediatamente un lío tan complicado como una guerra civil.

No me puedo imaginar que alguien asesine a otro ser humano y nadie haga nada por “castigar” a esa persona. El deseo de venganza es mucho más fuerte de lo que creemos y queremos admitir. Lo llamamos “justicia” y está bien. Algún nombre más aceptable tenemos que usar pero el problema persiste.

No se exactamente como ha sucedido este enredo pero entiendo que el código de Hammurabi tiene mucho que ver con este problema que ya lleva por lo menos unos 4,000 años. Para no extenderme demasiado, es uno de los primeros esfuerzos en codificar leyes de protección y retribución. Proteger a las personas damnificadas por los actos de otros y castigar a los que dañan a otros aplicando una acción similar como retribución o justicia de represalia. Si alguien le rompe un hueso a otro, ese alguien es castigado rompiendole un hueso también. Dicho de otro modo, “ojo por ojo, diente por diente” y como alguien dijo hace tiempo atrás, “nos quedamos todos ciegos y sin dientes”. Es una forma interesante de igualdad pero poco convincente.

Dos mil años después del código atribuido al rey Hammurabi en Babilonia, o sea dos mil años atrás de nuestro presente, aparecen enseñanzas opuestas a este código que se expresan inequívocamente en el documento cristiano conocido como “El sermón de la montaña”. En esta suerte de discurso público se explica, desde mi punto de vista, la esencia más pura del cristianismo original. Si hubiese una forma de sintetizar la doctrina cristiana, el sermón de la montaña lo hace y además sienta las bases para una forma de comportamiento completamente diferente a lo conocido hasta entonces. Comienza con las bienaventuranzas, continúa con la ofrenda de la “otra mejilla” en frente de la violencia y la venganza - lo que es una novedad para ese momento histórico - explica que no hay que juzgar a otros y que no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti (la ley de oro en negativo). Da muchas pautas de comportamiento y termina con una explicación sobre el amor a los semejantes y a los enemigos también.

Este sermón, más algunas otras intervenciones inusitadas como cuando es aprehendido por los soldados y uno de los discípulos le corta la oreja a un servidor del sumo sacerdote y se explica la frase en latin “Qui gladio occidit, gladio occisus erit” Quien toma la espada, a espada morirá o también dicho de otra forma: “el que a hierro mata, a hierro muere”, es una enseñanza escrita, re-escrita, multiplicada en todos los idiomas conocidos, sin embargo, no se practica y es verdaderamente extraordinario que lo esencial, lo más puro y claramente expresado, no se practica.

Casi 1900 años después de estas “recomendaciones” un ruso escribe un libro que es censurado en su propio país hasta 1894 cuando se imprime por primera vez en Alemania el libro de Leon Tolstoi titulado “El reino de dios está en vosotros” basado en lo dicho en el famoso sermón comentado anteriormente. Tolstoi pone nuevamente en relevancia la idea de “resistencia pacífica a la violencia” y sin duda es uno de los precursores más importantes del pacifismo de hoy día, sin embargo a pesar de todos los esfuerzos en mostrar otro camino, las sociedades humanas no logran practicar las enseñanzas más importantes impartidas a través de milenios.

Mohandas Gandhi probablemente inspirado en Tolstoi sacude a India del imperio británico a través de la protesta no violenta y el pacifismo. Martin L King en Estados Unidos también inspirado por ideas similares hace lo mismo y crea el movimiento para los derechos civiles de la población americana-africana. Desgraciadamente él es asesinado el 4 de abril de 1968.

Un año y un mes después de esta violenta tragedia, en un lugar desconocido por el mundo, un joven de 31 años lanza una arenga en otra montaña ubicada en el sur del continente americano llamada “La curación del sufrimiento” y una vez más en nuestra corta historia humana llena de tragedias, violencia, venganza, guerras, opresión, intolerancia y demases, alguien propone una salida a este encierro con una propuesta de fe, esperanza, amor, etc., pero sobretodo de superar la violencia interna en uno y en el medio en donde uno vive.

Al parecer, la única salvación posible de la venganza por parte de los seres humanos es a través de la conquista del sufrimiento interno provocado por la falta de armonía entre lo que se piensa, lo que se siente y lo que se hace. Esto es mucho más que simplemente ser “bueno”. Es efectivamente lograr paz interna y llevarla a otros. Esa paz interna aparece cuando la contradicción desaparece y cuando las vidas humanas cobran un sentido trascendental. Pero no sucede sin trabajo interno o simplemente porque está planteado correctamente. Como la raíz del problema del desquite, de hacer sufrir al otro como yo he sufrido, es tan profunda en nuestra forma mental occidental, no parece ser posible una transformación a menos que se haga una transferencia profunda de valores en la sociedad, empezando con uno mismo.

Y aquí me detengo porque reconozco, como dije al principio, que no comprendo cabalmente el problema. Necesito estudiarlo en mi, necesito ver cómo se produce en mí ese deseo de venganza y en eso estoy.

Hasta ahora he encontrado solo dos situaciones en mi vida en que vi claramente como la venganza me tomaba internamente y fui capaz de resistirla. En ambas situaciones tuve un registro energético y de comprensión que no he encontrado todavía las palabras para expresarlo o integrarlo bien. Pero sin duda han sido fuente de reflexión y de intuición de que hay otro camino para superar la venganza...y por consiguiente es posible una futura humanidad que verdaderamente encuentre la reconciliación necesaria para salvarnos de la venganza.


Marzo 2026

domingo, 1 de febrero de 2026

Libertad




En enero de 1969 Silo dio una breve charla en Quintero, un pueblito costero de Chile. Estas fueron sus palabras al comienzo de la charla: “Aprende bien lo que voy a decirte: no hay hombres buenos ni hombres malos. Donde no hay libertad no hay bien ni mal, todo sucede a pesar del hombre. Entiende que no eres libre en el momento de tu nacimiento, ni cuando amas, ni en el momento de tu muerte.”

Para mí, ese comienzo fue un gran descubrimiento cuando me encontré con estas palabras un año después en un pequeño libro titulado “Silo y la liberación”.

Es cierto que nadie elige nacer y nadie elige donde nacer tampoco.

Nadie elige en que familia nacer ni en que sustrato social tampoco.

Nadie elige en que sustrato económico nacer ni que idioma hablar.

Quizás por esas condiciones extremas nos obsesionamos con la idea de libertad y no por la libertad en sí, sino al revés, por la falta casi completa de libertad percibida y real. No elegimos ni siquiera el color de pelo, el color de ojos, el color de piel, la constitución física y así siguiendo. No elegimos nada pero tampoco lo aceptamos o lo consideramos seriamente y es fácil convencernos de que somos “libres”.

Interesante creencia a pesar de lo aplastante que es la realidad enfrente de esa creencia. No solo aplastante, sino increíblemente determinante.

Sin embargo, a pesar de toda la evidencia absolutamente obvia, la creencia persiste porfiadamente y ciegamente. Ni siquiera elegimos nuestro nombre y apellido. Todo, absolutamente todo, es dado, no es elegido.

Creerse libre y quererse libre son actitudes bastante diferentes y llevan consigo una profundidad muy distinta. Mientras una actitud se fundamenta en una creencia sin asideros - o sea “infundada”, la otra se basa en una realidad que a pesar de ser brutal, es correcta. Todos debemos luchar por querernos libres ya que claramente no lo somos.

Esa simple aceptación nos lleva a comprender mucho de lo que llamo “condición de origen”. La libertad (entre condiciones) si fuéramos justos en su apreciación, existe solamente si hay un esfuerzo permanente en la dirección de la liberación de las condiciones a la cuales estamos sujetos desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.

Existe un esfuerzo por modificar algunas de estas condiciones que son las más superficiales y que no aportan mucho a la liberación propuesta. Puedo cambiarme el color del pelo y de los ojos, puedo usar zapatos que me hacen parecer mas alto, puedo cambiar - con dificultad - el sexo con el que naci y sin duda hay formas de cambiar nuestra apariencia. No por esos cambios somos más libres. No tengo nada en contra de ninguno de estos cambios mencionados, todo lo contrario, pero acepto que no hay una transformación que vaya en la dirección de una liberación más profunda que se manifieste más que nada en un comportamiento y en una forma de estar en el mundo.

Si admito con sinceridad mi falta de libertad, me doy cuenta que hay otros aspectos más internos que me condicionan y son esos precisamente los que vale la pena transformarlos porque eso sí se puede hacer. Entonces, quererse libre es quererse internamente de la mejor forma posible.

Esa forma es coherente. O sea, va en una dirección evolutiva, va en una dirección unitiva internamente.

La libertad es uno de los anhelos más interesantes que podemos tener. La libertad, o mejor dicho, la liberación, es una aspiración que tenemos desde que adquirimos la capacidad de sentir y pensar. Y precisamente porque es una aspiración humana, es importante concebirla correctamente y por eso mismo es un proceso el de la liberación. La libertad estática no existe, pero sí existe ese trabajo que va desde lo menos libre hacia lo más libre.

Otra forma de verlo es la liberación de las condiciones opresivas impuestas por el medio, por la sociedad, por nuestro propio cuerpo y por nuestra propia mente. Las condiciones impuestas por el medio y por el cuerpo pueden ser aliviadas y en algunos casos, resueltas, a través de correcta aplicación de la justicia y del avance científico. La liberación de las condiciones opresivas impuestas por nuestra mente y emociones solo puede ser aliviada y resuelta por un trabajo personal en la dirección de comprender cabalmente nuestras limitaciones y ejercitar un trabajo sostenido de ir transformando todo eso que nos impide ser libres internamente, ya que todos esas “dificultades” producen sufrimiento interno y es ese sufrimiento el que impide la verdadera manifestación de la mente, del verdadero espíritu, del verdadero amor y de la verdadera compasión.

¿Y cómo puedo “dejar ir”?

¿Cómo puedo “soltar”?

La respuesta más sencilla pero más verdadera es: Haciéndolo, practicandolo…

Cuando estoy en presencia de lo que me hace sufrir, es casi siempre un temor a algo, o una vaga sensación de inseguridad interna, una manifiesta “indignación” por ser cuestionado, una enorme gama de emociones que no son de paz interna ni de acuerdo conmigo mismo. Muchísimas para ser explicadas en este breve escrito, pero todas ellas las siento internamente como violencia y la raíz de la violencia está en el deseo.

He tratado de aprender a reconocerlas y aprender a soltarlas. En el aprender a reconocerlas hay todo un trabajo atencional puesto en mis respuestas al medio, en mi interacción con otros y conmigo mismo. Muchas veces me trato a mi mismo mal y eso no ayuda. Necesito soltar mi juicio interno. Necesito soltar las ideas que tengo de mí mismo, necesito dejar ir mis creencias y mis justificaciones.

Necesito dejar ir mis rencores, dejar ir la imagen que tengo de mí mismo, mis temores, resistencias, ilusiones, desilusiones, resentimientos, frustraciones, obsesiones, prejuicios, las ideas que tengo acerca de todo, etc.

En palabras simples, dejar ir a lo que conforma mi núcleo de sufrimiento, mi generador más grande de deseos frustrados.

Y cuando soy capaz de hacerlo - aunque brevemente - y en otros casos más permanentemente, he notado que un gran vacío es creado internamente que me permite aprender, escuchar y observar de una forma distinta y quizás lo más importante es que tiene el sabor a libertad. Cuando no necesito defender nada acerca de lo que creo ser o tener, es cuando experimento verdadera libertad interna.

No vale la pena hablar de todo esto sin tener ninguna experiencia. Es indispensable hacerlo y así poder experimentar lo que se propone y mientras más sean los esfuerzos sostenidos en esa dirección, más fuerte es el sentimiento de liberación y tales esfuerzos valen la pena completamente.



Febrero 2026

Arte de Rafael Edwards

viernes, 9 de enero de 2026

Espiritualidad

 



“EL ESPÍRITU ES EL NUEVO PRINCIPIO EN EL SER HUMANO.” SILO

Según la vida que vivimos:
Si es centrífuga, tendrá una estructura básica sin desarrollo.
Si es centrípeta, el espíritu evolucionará sin límites y obtendrás lo que deseas.

El concepto de “espiritualidad” es, en general, difícil de definir. Parece que es tan amplio y a veces tan personal que complica el intento de definirlo. Sin embargo, hay una ceremonia en el Mensaje de Silo que explica, al menos, la espiritualidad desde la perspectiva del Mensaje.
El Reconocimiento es una ceremonia de inclusión en la Comunidad; inclusión a través de experiencias comunes e ideales, actitudes y procedimientos compartidos.
En esta ceremonia se explica el concepto de espiritualidad señalando otras formas conocidas como “espirituales” pero que no son lo que entendemos por espiritualidad.
Afirmamos nuestro derecho sin negar ninguna otra forma.

“Además, así como nadie tiene derecho a discriminar a otros por su religión o su falta de religiosidad, afirmamos nuestro derecho a proclamar nuestra espiritualidad y nuestra creencia en la inmortalidad y lo sagrado.”

“Nuestra espiritualidad no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa. Es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir a los seres humanos en sus mejores aspiraciones.”

Esta espiritualidad, o lo que podría llamarse “desarrollo espiritual”, está directamente relacionada con los puntos principales explicados en “La Mirada Interna” en el primer capítulo titulado “Meditación”.

“1. Aquí se explica cómo la falta de sentido de la vida puede convertirse en sentido y plenitud.

2. Aquí se encuentran la alegría, el amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu.

3. Aquí se rechazan los sacrificios, los sentimientos de culpa y las amenazas del más allá.

4. Aquí lo mundano no se opone a lo eterno.

5. Aquí se habla de la revelación interior a la que llegan todos los que meditan cuidadosamente en humilde búsqueda.”


El punto número 2 es muy importante. Primero la alegría, luego el amor. Amor por lo que nos es más cercano, nuestro cuerpo, luego nuestro entorno natural, luego nuestro entorno humano y finalmente lo intangible, que lo abarca todo, el espíritu.

El punto 3 explica que algunos elementos aceptados en otros tipos de espiritualidad no son aceptados dentro de nuestra espiritualidad, por ejemplo, los sacrificios, los sentimientos de culpa y las amenazas del más allá. Además, lo mundano no se opone a lo eterno.

“El ser humano, en su bondad, en la eliminación de las contradicciones internas, en sus actos conscientes y en una sincera necesidad de evolución, da a luz al espíritu.
El amor y la compasión son necesarios para la evolución... Quien trabaja para sí mismo con amor y compasión, también lo hace para los demás seres...”


En esta frase, la eliminación de las contradicciones internas es, desde mi punto de vista, uno de los trabajos más importantes que podemos hacer por nosotros mismos. Se ha hablado mucho sobre la bondad y la compasión, pero poco sobre las contradicciones internas. Cuando pensamos, sentimos y actuamos en una misma dirección, sentimos unidad interna, y cuando sentimos de una manera, pensamos de otra y actuamos de otra, experimentamos contradicciones internas. El esfuerzo por unificar nuestras acciones, sentimientos y pensamientos es lo que más contribuye a un verdadero desarrollo espiritual. Un comportamiento unificado o unitivo se basa en lo que llamamos “acciones válidas”.

La base de una acción válida no está dada por las ideologías, ni por los mandamientos religiosos, ni por las creencias, ni por las normas sociales, aunque todas estas cosas sean importantes en sí mismas. La base de una acción válida no está dada por ninguna de ellas, sino por el registro interno de una acción.
Existe una diferencia fundamental entre las otras evaluaciones —que parecen provenir del exterior— y esta, según los registros que el ser humano obtiene de sus acciones.
¿Y cuál es el registro de una acción válida?
El registro de una acción válida es aquel que se experimenta como unificador o integrador. Es aquel que, al mismo tiempo, da una sensación de crecimiento interno y que, además, se desea repetir porque tiene un sabor a continuidad, es decir, que continúa en el tiempo.

Es importante notar que los tres componentes son necesarios:
Experimentar unidad dentro de nosotros mismos
Experimentar crecimiento interno
Desear repetirlo porque abre el futuro
La mejor manera de enmarcar estos llamados “registros” de acciones válidas es a través de los Principios, que se centran precisamente en comprender los diferentes tipos de “acciones” y “actitudes”. Acciones comprensivas, acciones oportunas, adaptación, aceptación, placer, etc., incluyendo el principio más importante de todos: "Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti", o la regla de oro, como se la conoce comúnmente.

Estos principios no son mandamientos, no son reglas, no son una beatitud estática impresa en papel. Son formas de actuar en el mundo con unidad. Una unidad necesaria para dar a luz al espíritu. El espíritu en el ser humano es lo más importante a desarrollar.
El desarrollo espiritual conduce a la trascendencia y a lo sagrado. Lo sagrado está dentro de nosotros y a nuestro alrededor.
Trascender la muerte es desarrollar el espíritu inmortal y vivir una vida sin contradicciones internas. Es una vida significativa, alegre y de realización interior.
Al hablar de "registros", también podemos considerar "experiencias" o maneras de sentir aquello de lo que hablamos. En general, hay muchas palabras en el ámbito de lo "espiritual". Para nosotros, es importante experimentar lo que decimos.

Probablemente, una de las experiencias significativas en un sentido espiritual sea la de pedir y la de agradecer. Ambas están conectadas con el mundo en el que existimos. Cuando pedimos por los demás, cuando deseamos lo mejor para alguien a quien queremos, nos conectamos con esa parte espiritual de nosotros. Esta conexión a veces se siente como un profundo afecto por el otro. Esto es independiente de los resultados de la petición. Sentir lo humano en el otro o desear lo mejor para los demás es también una forma de desarrollar el espíritu.

El ser humano está en condiciones de desarrollarse espiritualmente sin la ayuda de formas organizadas tradicionalmente asociadas a religiones, cultos, etc. Todo lo que necesitamos en estos tiempos confusos y caóticos es una conexión con nuestra interioridad, una forma de desarrollar un centro de gravedad que sirva de brújula para navegar en nuestros tiempos. Contrariamente a la creencia popular, tenemos todas las respuestas dentro de nosotros y somos capaces no solo de este tipo de desarrollo, sino también de evolucionar como especie. Esta espiritualidad no puede concebirse como una empresa "personal". Simplemente no se corresponde con lo que sucede internamente cuando logramos experimentar este camino. Hay un reconocimiento de que no estamos solos y de que recorremos el camino con otros. Este reconocimiento surge cuando podemos interpretar libremente estos conceptos, cuando descubrimos en los demás las mismas necesidades y dificultades, cuando realmente descubrimos y seleccionamos lo mejor de nosotros mismos, cuando no hay límites ni limitaciones externas producidas por el temor y la necesidad de controlar a los demás y al mundo que nos rodea.

El desarrollo espiritual finalmente ha alcanzado la madurez en nuestra especie.

Persuasión

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